lunes, 30 de agosto de 2010

EL CUENTO DEL ECO

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miércoles, 25 de agosto de 2010

VIDEO -EL EXITO- MIGUEL ANGEL CORNEJO

lunes, 23 de agosto de 2010

CUANDO APRETA EL CINTURON ¿PIDO UN AUMENTO DE SUELDO O UN ASCENSO EN MI TRABAJO?

Hace varios años, el poder adquisitivo del venezolano permitió que muchos de nosotros pudiéramos subir en la escala social y tener un nivel de vida aceptable. En mi caso, mis padres provienen de familias muy humildes y mi papá, sin tener una educación universitaria, pudo adquirir su apartamento y pagarle una buena educación en un colegio privado a sus dos hijos, la cual pude completar graduándome de Economista en una Universidad privada estudiando en el horario nocturno mientras trabajaba para pagar mis estudios.

Pero a pesar de lo que dicen algunos, en Venezuela se ha encarecido de tal forma la vida que ya muchos de los venezolanos con vivienda propia, actualmente no tienen la capacidad para adquirirla.

Son tiempos duros, hay que apretarse el cinturón. Muchos amigos constantemente me piden consejo de que hacer en estos momentos. Siempre evadí el tema, ya que considero que el mismo es delicado y muy personal. Pero ya es tiempo de transmitir unas reflexiones personales que como siempre uno dice: “si lo hubiera sabido antes, otro gallo cantaría”. Por lo tanto hoy inicio una pequeña serie de artículos, esperando que les resulte interesante y sobre todo, útil.

En primer lugar hablaré de la situación más común, los que tienen la suerte de trabajar para alguien y perciben un ingreso todos los quince y últimos de mes. En estos casos, cuando el cinturón apreta, lo que se hace es pedir una audiencia con el jefe, para pedir un aumento de sueldo o un ascenso a un cargo superior.

Cuando se toma este camino lo importante, no lo vital, es recordar que la relación laboral esta basada en un contrato en la que nos comprometemos a cumplir ciertas funciones a cambio de una cesta de ingresos y beneficios, monetarios o no. De tal manera, que en este caso se debe tener el mismo cuidado cuando se discute un contrato, así que repasemos algunos temas que se deben tener claro antes de entrar a la oficina del jefe:

1) Solo se deben tomar en cuenta los temas que involucren el contrato de uno, No se nos ocurra comenzar con: “Jefe usted sabe que la vida está muy cara…”. O se arriesgará a que salga de la oficina disgustado y sin el aumento. Este es un tema propio de la contratación colectiva.

2) Otra frase que es muy mala estrategia es: “jefe, durante este tiempo he cumplido muy bien con mis funciones…”¿y? ¿por qué se le tiene que pagar más por hacer bien las funciones para lo que se le contrató?.

3) A la hora de pedir un ascenso, si, como se han dado cuenta, pedir un aumento de sueldo al jefe es inútil, lo recomendable y lo cual deben centrar sus esfuerzos es solicitar un cargo que esté mejor remunerado. Si quiere el cargo, pregúntese ¿Qué he hecho en el último año para merecer ese cargo? ¿soy el indicado? ¿estoy preparado para el mismo?. Si sus respuestas son negativas, es hora de tomar las siguientes acciones: i) Determine que cargo quiere y cuales son las habilidades que se necesitan para ejercerlo; ii) Lea todo lo posible sobre el campo de interés del nuevo cargo. Los especialistas, se debe dedicar por lo menos una hora diaria a la lectura, Si esto no es posible, aproveche el traslado en el metro, en el transporte público superficial o si va al trabajo diariamente en su propio vehículo, escuche los muchos audiolibros que hay en el mercado; iii) realice, cursos, seminarios y talleres que le permitan formarse en el cargo superior. No espere que la empresa lo mande. Si ya los se, como vamos a gastar más plata si lo que queremos precisamente es tener mayores ingresos. Señores la educación es una inversión nunca es un gasto. Si no tiene este punto claro, dudo que puedan conseguir el ascenso; iv) expresen claramente a su jefe que usted tiene pensado optar a ese cargo. Cuentas claras conservan amistades.

Si ustedes han tomado estos pequeños consejos, diríjase a la oficina de su jefe, con un paso seguro, cabeza alta y mucha autoridad y comience con algo como esto “Jefe, como usted sabe estoy interesado a ocupar el cargo de … el cual esta vacante y soy la mejor opción que tiene por…”. Si después de enumerar sus habilidades que le permitirían desempeñar el cargo con éxito, su jefe no lo toma en cuenta o le dice que tienen previsto dársela a otro. Ya es hora de pensar no solo cambiar de cargo sino también de empresa, a una en que valoren su esfuerzo, ya que simplemente en la que está no tiene futuro. Le aseguro que dada las nuevas habilidades adquiridas habrá una compañía interesada en usted.

La próxima semana trataré el tema de “hay que arroparse hasta donde llega la cobija”.


lunes, 10 de mayo de 2010

¿CUANTO VALE LA EMPRESA?


Eco. Iván Lozano Flores

Hace algún tiempo cuando trabajaba en el área de negocios de una Entidad Financiera, presenté a la Unidad de Riesgos una solicitud de tarjeta de crédito para capital de trabajo de un cliente, que fue rechazada y ante mi persistencia aprobada, pero por un monto tan reducido, que fue imposible su emisión, por ser menor al importe mínimo del producto. En resumen, fue literalmente denegada, pero de una manera más sutil.

El argumento que recibí por la Jefatura de Riesgos de ese entonces fue que “no podía otorgársele mayor monto, porque eso era lo que valía la empresa”.
¿Y cuánto vale la empresa?, pregunté.

“El monto de su capital social”, recibí por contestación.

Siguiendo la misma lógica, pregunté: ¿y por que no el patrimonio?.

“Por qué las utilidades acumuladas se pueden retirar en cualquier momento?”, añadió.

Ante tan desatinada argumentación, no pude contenerme y repliqué: El valor de una empresa no es el capital social, ni el patrimonio neto, es el valor presente de los flujos de caja libres, descontados a la tasa del costo de capital promedio ponderado, en un periodo de valoración.

“Bueno, Iván, ese es tú punto de punto”, concluyó.

La anécdota anterior la traigo a colación porque muchos empresarios e, incluso, personas vinculadas a las Entidades de Crédito desconocen cómo se determina el valor de una empresa, lo cual genera perjuicios económicos y pérdida de oportunidades de negocios, que pudieran evitarse.

Para determinar el valor de una empresa es necesario el cálculo de las siguientes variables:

1. Los Flujos de Caja Libres o Free Cash Flow (FCF),

2. El Costo de Capital Promedio Ponderado o Weighted Average Cost of Capital (WACC), y

3. El Período de valoración (horizonte de evaluación).

1. Los Flujos de Caja Libres

Son el resultado de restar del EBITDA (Utilidad Operativa – Impuestos + Depreciación y otros cargos que no son efectivo), las inversiones en Activos Fijos (Cambios en el Activo Fijo + Depreciación) y los Activos Corrientes Netos (Cambios en el Activo Corriente – Pasivos Corrientes); y representan la cantidad de efectivo disponible, año a año, para los acreedores y propietarios de la empresa, después del cumplir con el pago de todas las necesidades operativas, inversiones en activos fijos y activos corrientes del negocio. Estos FCC deberán llevarse al Valor Presente, descontados con el WACC y su sumatoria determinará el Valor de la empresa.

2. El Costo de Capital Promedio Ponderado

En cuanto al WACC, es la sumatoria de la multiplicación del costo específico de cada forma de financiamiento por su proporción en la estructura de capital de la empresa.

Las formas de financiamiento usualmente son las deudas con bancos, acciones y utilidades retenidas. El costo de financiamiento de las acciones y utilidades retenidas estará dada por el Modelo de Valuación de Activos de Capital (CAPM); mientras que el costo de la deuda con bancos será el Tasa de Costo Efectivo Anual (TCEA), a la cual deberá deducirse el efecto del pago de impuestos.

Respecto a la ponderación, usualmente se utiliza la proporción que tiene cada cada tipo de financiamiento en la estructura financiera de la empresa.

3. El Período de valoración

Finalmente, el horizonte de evaluación, dependerá del tipo de negocio.
Finalmente, volviendo al caso de la evaluación de la tarjeta de crédito de capital de trabajo, la evaluación crediticia no debió haberse centrado en el valor de la empresa, sino en su capacidad de pago, a través del análisis de la liquidez del negocio.